MONS. VILLALBA EN VÍSPERAS DE LA BEATIFICACIÓN

MONS. VILLALBA EN VÍSPERAS DE LA BEATIFICACIÓN


“Si contemplamos a Esquiú descubrimos una
riqueza y una fecundidad que nos fascinan”

En las vísperas de la Beatificación del fraile franciscano y obispo Mamerto Esquiú, el Legado Papal, el Cardenal Luis Héctor Villalba, Arzobispo Emérito de Tucumán, presidió la Santa Misa en la Catedral Basílica y Santuario del Santísimo Sacramento y Santuario de la Virgen del Valle, que fue concelebrada por el Arzobispo de Salta, Mons. Mario Cargnello; el Arzobispo de Córdoba, Mons. Carlos Ñáñez; el Obispo de Catamarca, Mons. Luis Urbanc, entre otros prelados, y sacerdotes del clero local y de otras diócesis.
Un emotivo momento se vivió durante la procesión con la Palabra de Dios, cuando en el pasillo de la nave central de la Catedral y al paso de la portadora del Leccionario, se desarrolló un momento artístico y cultural. Bailarines representaron el hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle en la Gruta de Choya resumiendo los momentos más salientes de la historia mariana en su paso hacia el Altar Mayor, mientras el coro interpretaba una canción en quechua.
En su homilía y refiriéndose a Esquiú, Mons. Villalba comenzó diciendo: “Si nos adentramos en la contemplación de su alma, descubrimos una riqueza y una fecundidad que nos fascinan. Queremos celebrar y exaltar en Mamerto Esquiú, su unión con Jesucristo, fruto de su oración y manifestado en su vida”.
A continuación ofreció una reflexión sobre el Evangelio de San Juan, en el que se narra que unos griegos que habían ido a Jerusalén para la peregrinación, pascual se acercaron a Felipe y le dijeron: «Queremos ver a Jesús» (Jn. 12, 21). “Pienso que éste es también el pedido que hoy, nuestros hermanos, nos están haciendo a nosotros que somos los discípulos de Jesús. ¿Qué desean ellos ver hoy en nosotros los cristianos? Quieren ver a Jesús. Nos piden no sólo que les hablemos de Cristo, sino que se los hagamos «ver»”, consideró el Legado Papal.
En este marco, manifestó que “desde pequeño, Fray Mamerto buscó a Jesús. Después de varios años de caminar junto al Señor, Fray Mamerto es consciente que su vida es un permanecer en Cristo, y de esta fidelidad y alianza, depende su felicidad como hombre y fraile menor franciscano”.
“Mamerto Esquiú les dice a sus sacerdotes que debemos dar buen ejemplo de Cristo Y agrega que los fieles antes que perciban en sus oídos nuestras palabras, como dice San Pablo, deben sentir en nosotros el olor de Cristo (Cf.2 Cor. 2, 11)”, acotó.
Después preguntó “si de veras nuestra persona, nuestra vida refleja a Jesús. Si somos verdaderos testigos de Jesús. Porque la Iglesia somos nosotros. Todos los miembros de la Iglesia deben ser una presencia salvadora de Jesús”.
Pasó entonces a proponer una contemplación de Jesús, para que lo podamos seguir. Habló de Jesús manso, humilde, misericordioso, que no vino a ser servido sino a servir y como modelo de caridad fraterna, afirmando en este punto de su reflexión que “Cristo presenta el amor fraterno como distintivo de la autenticidad cristiana. El mandamiento nuevo, más que un mandamiento es una gracia que el Señor nos concede”.
“Pidamos a Jesús que nos conceda este mandamiento nuevo. Que Él deposite en nuestro corazón la posibilidad y la fuerza que necesitamos para amar sin medida a todos hasta dar la vida. Se lo pedimos por la intercesión de la Virgen del Valle y del Beato Mamerto Esquiú” concluyó.
Al concluir la ceremonia religiosa dio inicio la Velada Cultural y Vigilia de Oración en el Paseo de la Fe, que cerrará con el repique de campanas y fuegos artificiales dando la bienvenida a la jornada de la Beatificación.
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Prensa y Difusión
Comisión Beatificación de Esquiú
Diócesis de Catamarca – Provincia Franciscana de la Asunción
2021 -Año de San José y Año Diocesano de Fray Mamerto Esquiú

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